¿Quién se aprovecha de quién?

Rosa Caperucita camina de regreso a casa. La noche que deja atrás ha sido intensa. La mirada perdida a causa del alcohol, un cigarrillo humeante marcado por el carmín de los labios y sus trenzas escondidas bajo la capucha de su anorak rojo. Llovizna. La calle está desierta y sus tacones son el único sonido que agita los sueños de los vecinos. Rosa Caperucita es una de esas chicas que provocan que los hijos, los padres y los abuelos se giren a contemplarla. Poco importa su edad, que queda escondida bajo un cuerpo de voluptuosidad adelantada.

Alguien escucha la llamada que lanzan los tacones de Rosa. Se acercan y él espera mientras construye círculos con el humo de su cigarrillo. La calle continúa vacía y oscura. El llanto de un bebé despierta a una madre y una ventana se ilumina en uno de los pisos superiores. Rosa está frente de su edificio cuando lo ve, apoyado en la puerta, mirándola. Es Martín pero todos le llaman El lobo por alguna razón que se pierde en la historia del barrio. El lobo es un tipo acostumbrado a conseguir lo que quiere, seguro de si mismo, que suele actuar con las ansias de vivir de un condenado. No duda en levantarse para cortar el paso a Rosa Caperucita. “¿Dónde vas tan guapa, Caperucita?”, le pregunta con una sonrisa de medio lado.

Intercambian algunas palabras. El chico siempre le ha parecido guapo, con su chaqueta de cuero negro y un aire chulesco de arrabal. Él la mira con mirada de lobo, sin apartar los ojos del amplio escote que deja la camisa parcialmente desabotonada. A ella le gusta como él la mira. “Oye, lobo, empieza a llover de nuevo, entremos adentro y fumemos el último”, le propone Caperucita. El lobo arquea las cejas y sonríe, esta vez con una sonrisa completa.

Ambos se sientan en las escaleras donde la oscuridad es casi total. Sólo se escuchan sus respiraciones y el sonido de los cigarrillos consumidos en espiral. Caperucita se quita su anorak rojo. Sus trenzas caen sobre sus hombros y su escote se hace aún más amplio. Los ojos del lobo brillan como rogando algo desesperado. “¿Qué quieres, lobo, por qué me miras así?”, le susurra ella. “Estás muy bonita, Rosa…”, tartamudea él.

Caperucita mira el reloj de su teléfono. Es tarde y no hay tiempo que perder. Toma la mano del lobo y la pone sobre uno de sus pechos. “¿Te gusta, Martín?”, le espeta maliciosa. Él responde acercando su boca y lamiendo el comienzo de sus tetas. Ella introduce sus manos entre su pelo y empuja ligeramente su cabeza contra su pecho. La camisa se desabrocha y él saborea sus pechos salados por el sudor de una noche intensa que aún no ha terminado. Caperucita gime suavemente mientras desplaza sus dedos hasta la entrepierna de él. El animal está endurecido. Rosa la manosea por encima de la tela del pantalón al tiempo que, con su otra mano, comprueba de nuevo la hora en su teléfono móvil. Es más tarde de lo que pensaba, debe volver a casa cuanto antes.

El lobo es un ser atemporal que quiere comerse a Caperucita. Busca una entrada entre sus piernas como un huérfano hambriento de cariño. Parece una bestia perdida que anda a tientas en la noche. Rosa Caperucita guía su boca mientras se abre para él. “Quiero comerte, Caperucita, quiero comerte entera”, le amenaza el lobo. “Hazlo, Martín, pero date prisa, es tarde”, responde antes de dejarse caer y sentir como él se lanza a devorar su interior, moviendo la lengua, primero tímidamente y, luego, con la intensidad de un hambriento. Caperucita lanza un aullido de satisfacción.

El lobo pide más, demanda más, exige más. Ella vuelve a mirar la hora en su móvil. “Es tarde”, dice. “He de irme, lobo, mi abuela me espera en casa. Buenas noches”. Los tacones se alejan. Lobo queda ahí, arrodillado en uno de los escalone, con su hocico mojado y el rabo entre las piernas.

Poco después Rosa Caperucita entrará en el apartamento de puntillas. Su abuela se asomará desde el pasillo para, sin palabras, comprobar que todo está bien. Caperucita le guiñará un ojo antes de desaparecer tras la puerta del baño. Todavía podrá sentir unos segundos más la saliva del lobo sobre su cuerpo. Se duchará y se lavará los dientes concienzudamente. Limpia, dormirá hasta bien entrada la mañana. Después de comer irá a tomar café con sus amigas para contarles que ayer tuvo un encuentro con El lobo. “¿Ha sido fiero El lobo?”, le preguntarán sus amigas. “Nada del otro mundo, breve y simple, como todos los lobos”, responderá ella con una sonrisa de loba.

Escribiendo esto me pregunto… ¿Sería hoy la historia así? ¿Pueden las mujeres aprovecharse de un hombre o finalmente siempre es el hombre quien gana la partida? ¿Han cambiado las mujeres? ¿Y los hombres?

15 comentarios to “¿Quién se aprovecha de quién?”

  1. Ojala mas chicas fuesen asi, abiertas y sin miedo.. y no tanta fria y siempre diciendo no no no aunque estan deseando si si sis

    • la cosa es que si decimos sí sí sí, vosotros, los chicos, nos consideráis fáciles..una cosa es ser Zorro y otra cosa es ser Zorra!!

  2. yo kreo komo mujer ke si hemos kambiado mushas veces ya no son los hombres kienes toman la iniciativa ahora somos nosotras, ahora nosotras somos las lobas .😀

  3. bellayegua Says:

    de hace años para aca las mujeres hemos cambiado notablemente! ahora en nuestra mayoria somos las que tenemos la iniciativa, por lo menos yo la tengo jaja!!… y aparte de eso ahora las mujeres son las que se aprovechan de los hombres y mucho!! =) ya nos tocaba no?

  4. Las mujeres hemos tenido el poder de seducir siempre y somos mucho más listas en ese sentido que los hombre. Se hace lo que una mujer diga en la cama, si queremos les volvemos locos en un pis pas. Ustedes se dejan llevar por todo y no se dan cuenta de que somos nosotrasa las que podemos estar utilizandoles. Hagamos lo que deseemos😉

  5. Eso era antes… cuando la mujer era super timida y el hombre el devorador. El tiempo a pasado y con eso la mujer ha dejado a un lado esa timidez…. Ya somos muchas las que tomamos la iniciativa y ya no son ustedes los que ganan la partida!!! Incluso existen mujeres hasta que utilizan a los hombres solo para obtener sexo y ya…. Las mujeres ya estamos mucho mas liberada, claro unas mas que otras claro esta

  6. es cierto que hoy en dia las mujeres han cambiado y muchas veces son ellas las que toman la iniciativa, e incluso a veces se aprobechan de los hombres y estos dicen que les parece muy bien que las mujeres seamos asi, mas abiertas de lo que eran antes pero a la hora de la verdad no quieren una mujer asi para tener una relacion seria…

  7. Aunq me pese xq soy feminista y me considero muy liberal en estos temas, los hombres siguen ganando la partida en mi opinión. Si un hombre se “aprovecha” de las mujeres es un campeón, un ídolo. En cambio si una mujer se “aprovecha” de los hombres entonces es una puta. Es más, os diré q cuando pregunté a varios hombres q cómo verían q una mujer en la primera noche/cita pida o se deje llevar y haya sexo, y todos me han dicho, q les parecería genial y q seguirían adelante, pero q no la volverían a llamar. Porque según ellos una mujer q hace esto lo haría con otros tíos tb la primera noche. Y a parte de q me parece algo totalmente hipócrita, ¿¿q saben ellos sobre las ganas o las circunstancias de xq esa chica quiso tener sexo en la primera noche/cita?? Resumiendo, chicos, vais de liberales, pero a la hora de la verdad queréis chicas modositas. No tengo más q remitirme a la otra entrada de este blog para confirmar lo q digo.

    • totalmente de acuerdo, les parece muy bien que sean liberales cuando solo buscan sexo pero cuando quieren algo mas…la cosa cambia, prefieren que no sea tan facile.
      eso si, una vez que tienen una relacion con ellas, quieren poder hacer de todo con ellas!

  8. Teneis toda la razón chicas, hace ya muchos dias que me he dado cuenta que sois vosotras las que mandais en esto de la seducción.
    Nosotros vamos llamando a las puertas, pero quien decide si abrir o no, sois vosotras. No sois el sexo debil, sois las fuertes, las valientes, las inteligentes hasta el punto de hacernos creer que somos nosotros los que llevamos la voz cantante y decidimos. Nada mas lejos de la realidad y el hombre que crea que es asi, esta totalmente equivocado.

    Un saludo a todas

  9. Betty Romero Says:

    Totalmente la mujer ha ganado un gran terreno,hace mucho tiempo que los varones se han quedado en el camino,dificilmente puedan alcanzarnos…

  10. Caperucita sólo tiene dieciséis…

    Las mujeres han cambiado, sí. Y los hombres supongo que están todavía intentando aclimatarse. Considero que afirmar que en una relación sexual es el hombre siempre el que gana la partida es dar por hecho que la mujer no disfruta del sexo “per se”. Esto es, a mi modo de ver, un error que comúnmente cometen muchos hombres. Este error, en parte está propiciado por actitudes nuestras, que no son más que el mero reflejo de la inseguridad ante un mundo hoy por hoy algo machista. La separación de sexo y amor es algo atribuible a ambos sexos, pero sigue sonando algo “raro” que una mujer se pronuncie a favor de las relaciones esporádicas. ¿Por qué todo el mundo conoce el término “ninfomanía” y sin embargo no su masculino ”satiriasis”? Pero es más complicado que todo esto, en síntesis, supongo que lo importante es que los roles han cambiado y eso es bueno, o como poco ameno.

    Felicidades por esta entrada, el cazador cazado. Me ha gustado aún más que la anterior.

  11. eso es porque sois mas frías y calculadoras que nosotros, en el fondo somos un trozo de pan jajaja

  12. Cada vez los hombres somos más utilizados por las mujeres. Y me encanta.

  13. Martín y Rosa, Lobos y Caperucitas….. Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando. Porque también hay mucho lobito con piel de cordero, y mucha caperucita feroz.
    Generalizando: cada vez se “juega” más, se flirtea a la primera de cambio y el morbo es constante. Poco a poco tanto hombres como mujeres nos vamos equilibrando…. ó podría decir también “desequilibrando” ;)). Todos nos “aprovechamos” de todos.
    No se si me he expresado tan bien como quisiera.
    Para eso tú, que te doy un bravo por el relato que me ha encantado.
    Un saludito

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