¿Has llamado al vendedor de amor?

Alba ojea nerviosa los anuncios del periódico, leyendo cuidadosamente las ofertas y esperando que su intuición le haga saber cuál es la más apropiada. Más abajo, entre sus piernas, un calor la invade en dirección ascendente, como un torbellino que amenaza su existencia ordenada de mujer de éxito. “Chico se ofrece para señoras en busca de compañía y diversión”. Rodea el texto con su bolígrafo y, después de dudar unos segundos, toma su teléfono. Será la primera vez que contacte con un hombre de pago.

“Hola”, responde sugerente una voz masculina. Ella vuelve a dudar, mientras mordisquea su dedo índice. “Hola”, responde finalmente. “Llamo por el anuncio”, alcanza a decir, avergonzada por la poca originalidad de su presentación. “Yo… me gustaría saber si tendrías tiempo para vernos…”, añade titubeante.

La llamada se hace eterna hasta que él, quien dice llamarse Mauro y habla con total naturalidad,  le informa amablemente de que su tarifa es de 150 euros la hora. “Todo está claro ahora”, piensa Alba, todavía invadida por la sensación de culpabilidad y derrota que la acompaña desde que decidió contactar con uno de esos hombres de compañía.

El vendedor de amor le explica que suele comenzar su sesión con un “masaje relajante”, para después seguir con algunos “juegos eróticos” y terminar con “eso”. “Eso”, repite ella de manera automática. “Sí, eso”, afirma él, “y si quieres puedo usar un disfraz, como de policía o médico, por ejemplo, si es que así te da más morbo”, añade complaciente. “Parece interesante”, susurra Alba para sí misma.

Instantes después aceptará sus condiciones y le pedirá que acuda a su casa a una hora convenida. Abrirá entonces la puerta a un desconocido que, momentos después, se convertirá con una sencillez inquietante en su amante transitorio.

Alba, desnuda, se tumbará en la cama, rodeada de velas, para que Mauro barnice su cuerpo con lo que él llama una “loción de amor”. Su hombre de pago, también desnudo, masajeará su espalda, sus brazos, besará su nuca y rozará su piel con la de Alba, quien pronto olvidará sus temores entre suaves estertores de placer.

Mauro encallará su animal despierto en la boca de Alba, quien disfrutará de una dureza y dimensiones desconocidas, que gozará también en entre sus piernas con una pasión que ningún hombre gratuito pudo darle antes ni le daría jamás. Mauro finalizará su trabajo tras cuatro horas y un saldo positivo de orgasmos que Alba sabrá recompensar.

Sola en casa, Alba resoplará de placer, todavía con el cuerpo agitado y una agradable sensación de vació en su vientre, como si toda su frustración y soledad se hubiese escapado por el módico precio de 600 euros.

La exitosa Alba volverá a abrir la puerta a Mauro, quien la acompañará en otras muchas noches de soledad, cuando las mujeres extraviadas llaman a los vendedores de amor y las mujeres comprometidas imaginan tenerlos.

Leyendo estas líneas pienso que ellas tienen el mismo derecho a contratar los servicios de prostitutos, de hombres de pago, que el que los hombres tienen a acudir a putas. Sin embargo, la sociedad las discrimina y ellas se ocultan tras miradas esquivas. Es difícil encontrar a una mujer que confiese haber pagado con un hombre para tener sexo, cuando muchos hombres presumen de visitar burdeles. ¿Deben avergonzarse las mujeres? ¿Está mal acudir a un o una profesional del amor? ¿Es peor si el cliente es una mujer?

9 comentarios to “¿Has llamado al vendedor de amor?”

  1. Curioson Says:

    Yo creo que las chicas tienen las mismasnecesidades q los hombres,asi q tmbien el msmo derecho de llamar a un prostituto y pagar x sexo. x q no? Si smos iguales, smos iguales en tdo!!

  2. Rascaputasoficial Says:

    Hay un matiz. Las mujeres tienen el mismo derecho a contratar putos que los hombres a putas. No el mismo de derecho a contratar prostitutos que los hombres a putas.

  3. Los hombres en la inmensa mayoria de los casos buscan solo el sexo para satisfacer su instinto basico. lo de las mujeres es mas complicado. creo que buscan algo mas que el sexo, sabiendo, incluso, que sera algo falso y emifero.la soledad es asi, a veces nos obliga a hacer cosas raras…

  4. Rascaputasoficial Says:

    No creo que sea sólo motivado por la soledad. Cuánta gente hay que, al margen de su vida privada, ejercen una vida secreta que sonrojaría al más liberal de los pensantes! Pagar por sexo es algo tan viejo… tanto por parte masculina como femenina. Lo que sí empieza a dejar de ser tan tabú es el reconocimiento de que las mujeres también hacen uso de estos servicios, aunque todavía en una proporción infinitamente inferior a la de los hombres.

  5. Gosto do seu blog porque ele tem conteúdo original, é isso aí!

  6. Sip… Derechos iguales, pero a mi no me gustaria pagar a un chico para tener sexo!

  7. Susurro... Says:

    No es e tener o no tener derecho de hacer hay que dejar esa palabra para algo mas relevante….. Pero si un hombre puede pagar potr sexo. por qué no una mujer, es solo una accion u instante para quitarse las ganas de “amor” o bajarse la calentura. Pero en ambos casos es triste que se tenga que pagar por tener un ratito de placer, porque por encerrarce en ir directo al punto se pierden que ahi afuera hay alguien mas buscando lo mimos…

    Personal mente no lo haria, pero no soy quien para juzgar, seas hombre o mujer haz lo que quieras hacer, pero sin olvidar que todo tiene una consecuencia… “Nada mejor que una noche de pacion entre confidentes que tratarn de oculatr de las multitudes esa risilla picara al verse a los ojos y volver a recordar”

  8. Claro que tenemos el mismo derecho!! La sociedad nos ha dicho que está mal, y nos preocupa el qué dirán si se dieran cuenta.
    ¡Pero bleh! No hay que preocuparse de qué piensan los demás, porque a final de cuentas se preocuparán más ellos de lo que nosotros pensemos.
    Creo que es una buena idea contratar a un profesional, y creo que lo haría si llego a vivir en mi propia casa estando soltera.
    Como dijo una vez mi novio “no me rebajaría a comer jamón fud después de probar el jamón serrano”

  9. Luciérnaga Says:

    Olvidais el factor social, la prostitución es un atraso, las mujeres no debemos dejarnos engañar pensando que “ganamos derechos” haciendo todas esas cosas despreciables que hacen muchos hombres. Cuando oigo hablar de lo “bonita” que es la prostitución siempre lanzo esta pregunta ¿qué sentirías si tu madre, tu hermana, tu hija o tu esposa fuesen prostitutas? Y entonces ya no nos parece tan bueno… Además nosotras no tenemos que pagar para tener sexo, por dios, ¡solo hay que salir una noche a un bar o discoteca! Para el que todavía no esté convencido de que ser prostituta/o es degradante que lo experimente y nos lo cuente, y sino pensad, si fuera tan maravilloso teniendo en cuenta cuánto se gana ¿no estaría medio mundo prostituyendose? ¿Para qué estudiamos y luchamos por asegurarnos una posición laboral? No seamos hipócritas, cuando nace un bebé ningún padre o madre sueña con que de mayor se dedique a eso, sino que se sacrifican para que tenga un futuro digno, no se trata de estigmatizar a la gente que vive de esto pero tampoco de engañar a nadie, ni a nosotros mismos, para quedar de modernos.

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