¿Decir ‘te quiero’ abre las puertas del paraíso?

El ‘année erotique’ de Gainsbourg de fondo y ella por fin a su lado. El momento era perfecto, y la botella de champagne casi vacía daba la señal esperada para avanzar.

Comenzó a besarla suavemente, mientras formaba tirabuzones con los cabellos de su nuca. Ella, sin embargo, no se dejaba llevar y permanecía como entumecida, con un cojín sobre sus piernas y las manos cruzadas, en una actitud defensiva comparable a la de una anciana en un autobús de línea.

La luz de las velas hacía misteriosa la belleza de arrabal de Marta, la cajera del supermercado del barrio a la que, durante varias semanas, había intentado tener en ese punto en el que precisamente se encontraba ahora. Su rostro mostraba una mezcla de ingenuidad y descaro, con unos rasgos elegantes que sin embargo se empeñaba en esconder bajo un maquillaje excesivo. Sus manos estaban ligeramente enrojecidas y resultaban ásperas como el cartón, y en su cuello colgaba una medallita de oro de la Virgen de la Misericordia.

Con la paciencia de un minero fue apartando los obstáculos. La blusa primero, la falda y la funcional ropa interior deportiva. Marta oponía resistencia, aunque se trataba de una oposición débil que cedía a los susurros y las sonrisas de Juan. “Venga, no seas tonta, mira lo caliente que estoy”, le decía él, mientras tomaba la mano de ella y la ponía sobre sus ingles.

Pero ni las sonrisas ni los susurros consiguieron convencer a Marta para que abriese sus piernas y dejase entrar a Juan. “No, no, no, es demasiado pronto”, justificaba ella, ya incorporada y con su falda sobre el vientre. “La próxima vez, Juan, tendremos tiempo”, rogó Marta.

Juan se encontraba obcecado por el calor que le subía desde su entrepierna, y siguió probando a abrir su cerradura hasta que ella, molesta, amenazó con irse. Fue entonces cuando recordó aquel consejo de su antigua novia para desarmar a cualquier mujer, las palabras secretas que podrían ahora ablandar a Marta y permitirle gozar del calor de sus muslos. Juan ya no pensaba, simplemente funcionaba como un autómata guiado por un pensamiento de animal.

Fue así que se suavizó con ella. La abrazó, acarició su pelo, se disculpó utilizando palabras dulces y, en un momento, le aseguró lo más convincente que pudo que la quería, que la quería desde el momento en que pagó su paquete de cigarrillos y la vio por primera vez, sonriendo en la caja del supermercado. “Te quiero, Marta, eres la mujer de mi vida”, dijo mirándola fijamente a los ojos.

Ella se derrumbó como un terrón de azúcar y se dejó enredar entre sus brazos con la docilidad de un conejillo, gimiendo de satisfacción y extasiada más por las palabras de Juan que por la cosa endurecida que sentía penetrándola. Marta se dejó llevar por fin, mientras la melodía de ‘La decadance’ se apagaba lentamente, como también lo hacía el amor de Juan.

La noche siguiente Marta se presentó en su casa. “Hola mi amor, te he echado de menos, tenía ganas de verte cuanto antes y decirte que yo también te quiero mucho”, le dijo con una sonrisa de chiquilla. Él la miró desconcertado antes de disculparse y pedirle que se marchase. “Me encuentro mal, Marta, vete ahora y mañana te iré a buscar al supermercado”, respondió. Ella se ofreció a cocinarle algo, a acompañarle, aunque finalmente se fue con su bolsito entre las manos, preocupada por el estado de Juan. Nunca más volvió a verle. Juan jamás fue a recogerla y evitó pasar durante meses frente al supermercado donde ella trabajaba. Ese te quiero quedó guardado como veneno entre las piernas de Marta, mientras Juan lo recordó como una prueba de que el amor, simulado o real, domestica las defensas y convierte a las mujeres en seres frágiles.

Es un caso extremo, sin duda, pero creo que estas cosas suceden y que las chicas a veces abren sus piernas al primer ‘te quiero’. ¿Decir ‘te quiero’ es la fórmula mágica para abrir la cueva del tesoro? ¿Los chicos lo dicen a veces sólo para conseguir lo que Juan pretendía?

13 comentarios to “¿Decir ‘te quiero’ abre las puertas del paraíso?”

  1. Ayyyyyyyyyyyyyyy que feo!!!!! pero si!!!!!!! Los hombres ofrecen amor para conseguir sexo. Las mujeres ofrecen sexo para conseguir amor. En ambos casos, es un error, podríamos ofrecer sexo si sexo es lo que queremos y viviríamos en la verdad. O amar y ofrecer amor y recibir amor y sería verdad también. Todo lo demás va quedando manchado entre la mentira, la ilusión y los desencuentros. Me encanta tu blog!!!!!!!

    • Gracias, Luzma, y a mí me encanta que participes. En este caso he decidido introducir enlaces a música, así se puede escuchar y leer al mismo tiempo. Creo que lo seguiré haciendo a partir de ahora.

    • Mcarito Says:

      Totalmente de acuerdo contigo Luzma, pero eso solo se aprende de la experiencia, a diferenciar una cosa de la otra, el problema es que algunos saben fingir muy bien y son dignos de un premio Oscar!

      • Amen, Luzma

      • Pero es que hay que ser muy tontos como para caer en una trampa asi… El amor se diferencia muy rapido del placer o de que simplemente ‘le gustas’🙂

  2. Cristina Says:

    Yo creo que las mujeres no somos tan débiles en ese sentido como se piensa. Está claro que hay mujeres así, de todo hay en esta vida, y que al primer “te quiero” se dejan enredar por cualquier hombre sin pensar en si es lo que realmente quieren. Pero a día de hoy creo que sabemos como son algunos hombres en ese aspecto y ya no hay tantas mujeres que con eso se dejen llevar al huerto. Si un hombre nos quiere, realmente esperará a tenernos por completo, el tiempo que sea. Si el “te quiero” va precedido de intentos desesperados por poseernos, algo huele mal.

    Por cierto, llevo tiempo leyendo tu blog y es la primera vez que me animo a comentar. Me encanta leerlo porque hablas de cosas de las que no todo el mundo se atreve, sin tabúes. Muy bueno y ayuda mucho a reflexionar. Saludos.

  3. !Qué música más bonita! y sí, los hombres son así..

  4. Sergio Espinosa Says:

    Hombre, excelente este escrito, estoy totalmente de acuerdo con luzma cuando dice “Los hombres ofrecen amor para conseguir sexo. Las mujeres ofrecen sexo para conseguir amor.”… lamentablemente, es una verdad bastante común. y me parece que todo radica en que tanto hombres como mujeres, nunca están dispuestos a esperar a una persona indicada, solo esperan obtener lo que quieren lo mas pronto posible, y lo hacen de la manera que nos cuentas.
    Por cierto, me parece excelente tu blog, llevo leyéndolo desde hace algún tiempo; Para mi, mas que una historia es una reflexión, son experiencias ya sean reales o ficticias de las que se puede aprender no solo a llevar una relación, sino a comprender a las personas del genero opuesto. Te felicito por tan excelente trabajo que has hecho con esta pagina.

  5. La verdad es que decir te quiero puede simplificar el camino, pero tamben puede dar miedo a la chica. Hay chicas que solo buscan divertirse, y oir te quiero les asusta. Hay hombres que son dmasiado sensibles y se enamoran pronto, y que realmente se comportan como mujeres

  6. que decirte? umm gracias por esta increible narración, pues es muy cierto, intercambiamos una cosa por otra y creo que a la final nadie saca lo que quiere. Me encanta tu blog, es reflejo exacto de la psique masculina!!!

  7. Mira pues a partir de ahora aunq Juan me diga eso será q no, no le “abro las puertas del paraíso” jajaja. Vale al segundo tq???
    A ver, no sé, me parece un poco absurdo. Supongo q todo depende de la edad de las personas. Para mí no deja de ser un engaño q un tío se comporte así, q me lo vaya a creer… pues depende, puede ser q sí. Pero tb puede ser q me lo quiera creer…

  8. La verdad es que es una situación bastante común, pero también es verdad que yo, siendo mujer, me he encontrado con más de un hombre que es sincero desde el minuto 1 y te dice lo que quiere sin más parafernalias. Son pocos pero los hay, y se agradece… porque eso nos ayuda también a las mujeres (o al menos a mí) a ser más “frías” de primeras y no fiarnos de todo lo que sale de su boca, sobre todo en las primeras citas.
    Yo personalmente no me creo un “te quiero” dicho a los 2 días y en un momento así, por lo tanto lanzo una reflexión tanto para hombres como para mujeres: ¿es mejor la sinceridad desde el primer momento aunque pueda sonar dura y tajante?
    Gracias a todos y tened en mente que generalizar no es bueno…

  9. Lo peor de todo es el engaño…
    Este hombre es una mierda de persona por el simple hecho de haberle mentido así a alguien.
    Pero también la tonta, que se lo creyó todo… Le faltó malicia…
    A mí me pasó algo horrible alguna vez… estaba con el chico que desde que tenía 7 años anhelaba, teniendo yo 15. Él tenía 19.
    En mitad de una penetración le dije “te amo” ……….. se estremeció, su erección se volvió la cosa más flácida y me dijo “te tienes que ir”

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