¿Qué pasa cuando no se dan cuenta pero nos destrozan?

Luis jamás pudo llegar a comprender la forma de bailar de María. De hecho, le era casi imposible mantener la calma en los momentos en los que ella bailaba adosada a otro hombre, siguiendo ese extraño ritmo que parecía un combinado etílico de Pasodoble y Lambada.

Verdaderamente constituía un tormento desgarrador observar a María bailando así con otro… Sí, era cierto que para ella bailar no significaba nada más que eso, un simple baile, pero Luis se atormentaba y sus entrañas se contaminaban de un odio atroz, mientras María se apretaba a la entrepierna de un desconocido y se descolgaba por su muslo como si lo hiciese por la barra de un parque de bomberos.

Eran aquellos instantes duros en los que Luis prefería salir a fumar un cigarrillo fuera de la discoteca, aunque nevase y se helasen hasta las brasas de su corazón, o desviar la vista y esconderla en la oscuridad de cualquier esquina. Ver a su chica así lo condenaba al derrumbe, en una sensación comparable a la de haber nadado durante horas escapando de un naufragio.

“Al menos delante de mí no lo hagas, yo no quiero ver cómo bailas”, le había rogado alguna vez. Pero para María era inconcebible cambiar su forma habitual de baile. “¿Por qué he de hacerlo?, dime, para mí es normal, es sólo una forma de pasarlo bien y nada más”, repetía una y otra vez mirando a Luis con los mismos ojos azules que un día se escaparon detrás de una caravana de gitanos. Pero Luis insistía y le explicaba: “Mira, mi niña, bailar así hace pensar a la gente que te vas a ir a la cama con cualquiera, y a mí eso me duele mucho”. Derrotado, insistía en lo razonable de sus argumentos y le pedía un armisticio rítmico.

Poco a poco ella comprendería, no sin antes llamarlo conservador, carca, celoso y retrasado mental. No sin que antes la esquizofrenia transitoria dominase a Marcos en más de una ocasión, cuando tuvo que presenciar como su María se solapaba con otro al ritmo de cualquier canción, como en un rito consistente en la humillación de Luís, como si lo hiciese sólo para humillarle a él…

La esquizofrenia le vencía en esos momentos… Se volvía loco, su mirada escapaba a la razón y de nuevo agentes insurgentes se levantaban en armas dentro de su cabeza, rompiendo el orden constitucional de sus principios y haciéndole decir cosas horribles a María, a la que despreciaba entonces con ademanes de salvaje.

Y ella se ponía muy triste porque alma de gitana y su eterna libertad de amar no entendían que había de malo en bailar. Ella sólo quería a un hombre, a su hombre, a su guapo Luis, al ladrón que le había robado el corazón. Y María le decía “mi amor, yo te quiero sólo a ti y no tienes que estar molesto por esto, por mi baile… es sólo un baile, nada más…”.

Pero él gruñía y escupía veneno y ella lloraba entonces y escapaba, y él se sentía ridículo y culpable justo en el momento en que el orden constitucional regresaba a su cabeza y le hacía ver que “qué más da, carajo, qué baile como quiera que yo la amo más que a la misma vida”… Y la buscaba, pero ella ya había llorado y estaba nerviosa, enfadada y le llamaba canalla… Y venía luego la posguerra, la recuperación hasta que María se olvidaba de que la esquizofrenia le había hecho daño y volvía dormir sobre el hombro de Luis, como en aquellas noches sin fin en que él besaba mil veces los párpados de ella y ella los de él. Y sonaba la música y se olvidaba el rencor…

Esta historia me hace recordar las veces en las que cosas que consideramos normales pueden llegar a herir a otras personas. ¿Debemos cambiarlas o hacer que las entiendan y las acepten? Ambos puntos de vista son igualmente razonables. No es fácil decidir.

14 comentarios to “¿Qué pasa cuando no se dan cuenta pero nos destrozan?”

  1. Hay personas que no se dan cuenta de que pueden lastimar con cosas que consideran inocentes y que realmente no lo son..

  2. Muy buen artículo…
    María… hay de bailes a bailes…
    Luis… y tu por que no bailabas?? hehe

  3. no se puede hacer constantemente algo que le hace daño a tu pareja

  4. Si quieres hacerte el guay, por lo menos escribe Luis bien. Sin tilde.

    • Mmm… Me parece que por tu forma de comentar eres tú quien sí pretende hacerse el guay. Pero vamos, que parece que tienes razón, aunque en varios casos he encontrado también la forma con tilde… En fin, tomo nota de tu puntualización y modifico. Gracias.

    • Cuanto estupido e impertinente hay en esta vida…..

  5. que pucha ellos ni se dan cuenta QUE NO HIEREN!!!

  6. Estoy de acuerdo, porque Luis no se convertía en su pareja eterna de baile?
    Se amaban, entonces porque no disfrutar juntos?

    Que complicada nos hacemos la vida algunas veces…

  7. ... Nelia ... Says:

    Muy interesante el artículo.

    Mi pregunta es porque Luis no bailaba con María o viceversa. Como en todas las relaciones la libertad de uno termina donde empieza la libertad del otro. A María desinhibirse bailando de esa manera le hacía sentirse libre por momentos, deseada y sexy. Para nada pienso que su intención fuera molestar a Luís ni quererse acostar con cualquiera que bailara con ella. También entiendo que Luís pudiera sentir celos al ver como otros rozaban el cuerpo de su chica.
    Seguramente Luís de otra manera también tendría actitudes que según con los ojos que se miren a María podrían molestarle.

    La conclusión de esto para mi es que nunca tienes que intentar cambiar a tu pareja, sino ser ella la que de alguna forma entienda que ciertas actitudes que tenía cuando estaba en soltería no puede seguir teniéndolas cuando está en pareja . Pero también tengo que añadir que cada relación es un mundo y por consiguiente cada cual pone sus limitaciones.

    — Nelia —

  8. Creo q si te comentan puedes tratar de modificar pero depnde q sea !! Pero buenisimaa y la verdaa q es sierto q avcs ellos ni se dan cuenta q nos hieren!!:( me pasa!!

  9. Yo creo q eso se trata de un juego más, quizás María quiere añadir una chispa de locura y sensualidad a vuestra relación y por eso lo hace, ya q el baile con una 3era persona, delante de ti, es un reclamo… independientemente que de q le guste mucho bailar y se lo pase en grande. Luis, debería tomárselo como tal, y seguirle el juego… es bueno sentir q nuestra pareja es deseada por otr@, le quita ese sentimiento de “posesión” q solemos tener hacia la persona amada, y nos motiva para propiciar esa atracción mutua😉

    • Yo estoy contigo, lau. A mí me gusta ver a mi pareja deseada por otros, e incluso verla ligando con otros chicos.. Es un morbo raro, pero aumenta la atraccion una barbaridad!

  10. Rascaputas Oficial Says:

    Quizás soy un poco carca pero me han pasado demasiadas cosas en la vida. Una vez un tío quería partirme la cara por estar saliendo con una chica que, según él, había coqueteado primero con él.

    En otra ocasión, otra novieta que tuve fue amable con un chico manteniéndole la conversación hasta que pensó “basta” pero para entonces el chico perdía la cabeza y quería besarla como fuera…

    Yo mismo sufrí con otra “amiga” que decidiera bailar descocadamente en un bar, calentando al personal y en principio parecía bien, pero luego ahí tenía que estar yo, tratando de enfriar el ambiente para evitar situaciones muy desagradables con los otros “machos en celo”.

    ¿A dónde quiero llegar? Sencillo. Que una chica quiera sólo bailar, charlar, coquetear… me parece muy bien, pero muchas veces no tienen en cuenta la repercusión que tiene en otros hombres. Es fácil interactuar con uno cuando ya lo conoces, sabes si es un tío razonable o si entiende “el juego”, pero con un desconocido, que no sabes cómo va a reaccionar… pues me parece muy mal. Sobre todo porque el que ejerce de “novio cornudo” tarde o temprano tiene que hacerse ver, relajar el ambiente y tratar de mantener su dignidad.

    Soy un tío muy pacífico. Evito todas las peleas, y sobre todo huyo de los bares en las que son comunes, pero en más de una ocasión he tenido que jugar al “macho alfa” para defender a mi pareja, y se pasa MAL, muy MAL. Y todo por “bailar”? porque te divierte? antes de hacer nada, hay que tener cabeza y saber con quién “bailas”, y quien puede sufrir las consecuencias de las diversiones.

    Uf, el autor del blog no sabe cómo me ha tocado la fibra esta entrada. Una gran enhorabuena

  11. Si yo fuese María, y mi novio me pidiese que no lo hiciera, y me lo pidiese de una forma tranquila, creo que puedo sobrevivir sin bailar así… y le enseñaría a bailar a mi novio, jajaj.
    O bien, creo que podría bailar con alguien más, siempre y cuando este baile no implique restregar el sexo de un hombre sobre alguna parte de mi cuerpo… de por sí, esos bailes no me gustan. Para mí eso no es bailar.

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