¿Merece la pena romper una pareja?

Luis y Ana se amaban con limpieza hasta que una noche de abril Mar irrumpió en sus vidas, trayendo con ella una brisa tóxica capaz de confundir corazones y contaminar sueños. Ese día comenzó una guerra fría que no terminaría hasta que el amor de Luis y Ana se echó a perder como la fruta madura en agosto.

Fue en la fiesta de algún conocido donde Luis y Mar se conocieron. Quizá alguien los presentó o, simplemente, comenzaron a conversar mientras fumaban un cigarrillo. Lo que sí es seguro es que Mar se sintió atraída por Luis de inmediato. Le atrajo su expresión fina y delicada, aunque también decidida y fuerte, su rostro alargado y sus ojos expresivos, que se convertían en dos breves líneas cuando reía, dándole un cierto aire oriental. Le sedujo su discurso irónico sobre la vida y su visión sarcástica sobre el resto de invitados de la fiesta. Marta supo entonces que deseaba rabiosamente a ese hombre.

Luis percibió ese interés, aunque no le ofreció mayor importancia. Observaba con curiosidad a Mar. Bastante delgada y algo más baja que él, parecía tener dos tetas como dos limoncicos y un culo que apenas destacaba debajo de su vestido rojo. Sin embargo ofrecía un rostro bello y una manera desenvuelta de comportarse que captaba la atención de los hombres y provocaba la inquietud de las mujeres. Sus muñecas eran finas, como si fuesen de cristal, y su espalda descubierta mostraba una constitución elegante.

“Tengo novia, nos vamos a casar en unos meses”, dejó caer Luis en algún momento, sin prestar más atención a esa muchacha atrevida, que fumaba desprendiendo un ego arrollador. “Me la tienes que presentar, me gustaría conocerla”, respondió ella, consciente de que la mejor forma de conquistar a un hombre ocupado es cartografiando a su enemiga para conocer sus puntos débiles.

Esa simple conversación y el efecto diabólico de las redes sociales hicieron el resto. Mar, Ana y Luis se encontraron en varias ocasiones, incluso puede decirse que Mar se convirtió en amiga de Ana. Fue así como descubrió las imperfecciones que se escondían detrás de una pareja que, a ojos de la mayoría, era perfecta. Ana reconocía que Luis era mucho más divertido que ella, y a veces discutían por el hecho de que ella prefería quedarse en casa o planear una noche tranquila, mientras que él proponía ir de parranda hasta el amanecer. “Nos llevamos fenomenal, pero en ocasiones nos disgustamos por eso”, lamentaba Ana, quien jamás abandonaba la sonrisa y poseía la capacidad de calentar los corazones de quienes la rodeaban, provocando a su alrededor una inexplicable sensación de felicidad. Tenía una boca jugosa, con labios gruesos y brillantes, y unos ojos expresivos de un verde intenso. El cabello lacio y largo le caía más allá de los hombros, hasta llegar a sus pechos generosos, que se levantaban al cielo como los pitones de toro bravo.

Mar no se dejó impresionar por la capacidad de Ana de calentar corazones, del mismo modo que tampoco abandonó su objetivo de destrucción. Comenzó a proponer a la pareja parrandas irresistibles en las que sutilmente dejaba en evidencia la desubicación de Ana, quien solía acabar agotada mientras Mar aprovechaba para bailar con Luis. “No te importa, ¿verdad Ana?”, preguntaba Mar. “Claro que no”, respondía Ana, quien de verdad nunca vio una amenaza en Mar, cegada por su confianza de enamorada en Luis. “Ana es muy tranquila, ¿no?”, susurraba Mar a Luis mientras bailaban. “A mí me encanta salir y bailar, ¿y a ti, Luis?”, añadía con atrevimiento.

Más adelante descubrió que Ana se negaba a usar la ropa que Luis le proponía, ya que su elegancia discreta le impedía vestir prendas demasiado atrevidas. Mar no desperdició la oportunidad, y pronto compró precisamente las blusas de colores vivos y  esas faldas vertiginosas que Ana rehusaba usar. Mar se mostraba coqueta frente a Luis y le preguntaba con aire tímido que qué le parecía su nuevo estilo. Ana jamás fue consciente de la maniobra envolvente que se acechaba sobre ella, a pesar de que poco a poco Mar fue prescindiendo de su compañía y pasó a contactar directamente con Luis.

Lamentablemente Ana facilitó lo inevitable aquella noche en que decidió quedarse en casa. “Sal tú, Luis, queda con Mar”, dijo. Luis obedeció sin demasiada resistencia y así fue como se encontró frente a Mar, bebiendo mojitos y bailando música caribeña. Y así también fue como se dejó arrastrar hasta la casa de Marta bajo el pretexto de unos zapatos nuevos que destrozaban los pies. Y así fue como ella le sirvió una copa. Y así fue como se abalanzó sobre él poniendo fin a una ardiente pasión contenida. Él apenas se resistió, hirviente después de cientos de miradas y comentarios calculados para cocinarlo a fuego lento. Y ella le hizo gozar con su lengua, que sorprendentemente se movía sobre su pecho y su entrepierna como si fuese un territorio ya conocido, para montarlo después mientras él lamía sus tetas del tamaño de un limón y se dejaba envolver por una extraña sensación de toxicidad. Luis por fin era suyo.

Semanas después hizo las maletas y dejó a Ana, quien descubrió con horror la tragedia que se había mascado a sus espaldas. Luis se marchó a vivir con Mar.

Nadie sabe a ciencia cierta qué sucedió después, aunque posiblemente el trágico error que relata esta canción podría servir para describir lo que Luis sintió al abrir los ojos y ser consciente de que la mujer que había quedado atrás era la única capaz de hacerle feliz. Su corazón quedaría destemplado para siempre, y aunque a lo largo de su vida gozó de cientos de mujeres con avidez de náufrago,  no hallaría jamás una muchacha capaz de devolver el calor a su pecho huérfano.

Leyendo esto reflexiono sobre esas personas que no tienen impedimientos en romper parejas, en hundir relaciones ajenas. Son especialistas en robar novios y novias, maridos y esposas. a veces lo hacen simplemente porque el amor les vence, sin tener en cuenta la desolación que dejan a su paso. ¿Merece la pena romper una pareja si nos enamoramos de uno de sus miembros? ¿Una persona que deja a su pareja en esas circunstancias suele arrepentirse? ¿Se puede empezar una relación inmediatamente después de romper otra a causa de la irrupción de una tercera persona?

15 comentarios to “¿Merece la pena romper una pareja?”

  1. carneyquimera Says:

    Mmm… Qué interesante.
    Y, buenísima la foto, por cierto. Lucha de gatas entre la atractiva Loren y la exuberante Mansfield… Gggrrrrrr….🙂
    Las Martas del mundo sólo pueden destrozar lo que se deja destrozar. No me creo que unas falditas atrevidas, unas blusas llamativas, un quítame aquí una lambada, y todo ello rodeado de una falsa -y del todo cantarina- (no creo que las Anas del mundo sean tan confiadas e inocentes…, yo no lo soy, quizá sea porque no me llamo Ana…, o tal vez sea la edad) y muy fingida honesta amistad, pueda dar al traste con una relación de amor, sólida, de las que de verdad merecen la pena.
    O puede ser que el que no mereciera la pena fuera él. Por capullo. Con perdón. Pero no lo digo yo, lo dices tú mismo cuando aseguras que posiblemente él se arrepintió y “nunca más volvió a ser feliz…”. En cuyo caso Ana ganó más que perdió. O puede ser que la que no mereciera la relación fuera Ana, que ni las vio venir, ni pudo luchar si de verdad amaba lo que tenía… En cuyo caso Luis no debería quedarse tan triste.
    La que parece que triunfó fue Marta… Quién sabe. Todo depende de lo que para ella signifique triunfar. Aunque, insisto: Las Martas Unidas del Mundo, sólo pueden hacer daño…, si las dejan. Y casi nunca terminan de disfrutar sus tan trabajadas presas.
    De cualquier forma, yo lo que creo que falla…, es el final de la historia. ¿Por qué no vuelve Luis cuando se da cuenta de la verdad? Probablemente Ana lo hubiera recibido con los brazos abiertos… Por algo dicen que algo no te pertenece de verdad, hasta que lo dejas volar en libertad, y luego…, vuelve por su propia voluntad a ti.
    De cualquier forma, no termina de convencerme el personaje de Marta. Lo único que se me ocurre pensar, es que yo me comería dos de esas cada mañana para desayunar… Jajaja. Aunque tampoco lucharía de más. Si el que está a mi lado decide volar…, que vuele. No se puede retener a nadie contra su voluntad. Hay que saber cuándo y cómo luchar…, si es que de verdad te merece la pena hacerlo. En el amor no cabe el servilismo, desde luego. Pero el orgullo tampoco.
    Bien escrito. Bien descrito. Aunque me ha rechinado alguna expresión quizá demasiado manida…, no sé qué de los toros… Muy bueno, en cambio, lo de cartografiar y lo de la toxicidad… Bajo mi modesta opinión, claro.🙂
    Muy interesante, como siempre. La lid está servida.🙂
    Sexoabrazos, querido.

    • Mmm… Sólo puedo agradecerte tus comentarios y tomar nota. De eso se trata, de aprender con vosotros. De todas formas, no te imaginas cómo el formato reducido limita las historias y obliga a precipitar acontecimientos. Por eso en este caso dejé ese final que echas en falta en manos de una canción…. Y finalmente se me olvidó insertar el enlace.. Ahí la tienes!

      • carneyquimera Says:

        No! No!!! Jajaja… No te justifiques, por favor!! Me he expresado mal. No te recriminaba nada, en serio. No me refería a que falle la historia en sí, que no falla, está muy bien… Sino a que tú -deliberadamente- la acabas en un momento en que las cosas quedan muy abiertas… Pero claro, eso es lo que pretendes…, hacernos pensar.🙂
        Este blog es muy rico por eso… Tú nos haces pensar y nosotros te hacemos… Jajaja… A saber lo que tú piensas de nosotros!
        Y por supuesto, gracias a ti. : )

  2. Cuando otra persona entra en la vida de un miembro de la pareja,es porque hay un vacio . Si hay base firme amor, dialgo nadie pueda destruir una pareja.,
    El amor ya se acabo de antes .

  3. huyyy soy la primera, bueno creo q si una persona en verdad Ama… solo quiere la felicidad para la otra persona… y no separa parejas… he sabido de casos en q las personas han esperado años para estar con la persona q amaba, y bueno.. nunca intervinieron, solo dejaron q eldestino jugara sus cartas.. creo q el verdadero amor es asi… y creo q las personas q se meten en medio.. son asquerosas… hasta q no les pasa.. no saben q se siente… y todo el daño q hacen

  4. Mi opinion es que no somos dueños de la vida ni de los sentimientos de nadie, algunas veces ni de los nuestros. El enamorarse es un sin numero de emociones agradables que despierta determinada persona y uno responde a ello, luego se va convirtiendo en un sentimiento que nace sin aveces darnos cuenta cuando empeso? Asi como llega, puede cambiar con el tiempo y esa persona darse cuenta que necesita partir. Yo creo que si decide que no es ya feliz a nuestro lado debemos dejarla ir. Si esta equivocada o no, es problema que debe averiguar y enfrentar ella; yo no la detendria.
    Pero no por que alguien me deje buscaria un remplazo de inmediato. Yo recomiendo esperar un poco. Cuando un ser amado se va deja a la ex pareja vulnerable y la busqueda de un remplazo rapido a este vacio, puede llevarnos a cometer errores que lastimaran mas que la partida del ser amado.

  5. ¿Por qué hablamos de amor cuando realmente lo que se pierde es la pasión? Cuando una pareja lleva mucho tiempo suele perder la pasión y es ahí cuando otras personas acechan para “ofrecerte” lo que ya no tienes en tu relación. Obviamente, es más un deseo carnal que sentimental, pero por la euforia del momento y la borrachera de sensaciones, se tiende a pensar que estás enamorad@. Cuando pasa el tiempo y lo piensas “en frío”, es cuando te das cuenta de que esa persona no merecía la pena, ya que sólo se alimenta del morbo que provocan las situaciones que conllevan un “amor clandestino”, y la mayoría de las veces, no se quedan al lado de su trofeo. Como muy bien se describe, son personas astutas que estudian al rival, para saber qué decir y qué hacer en cada momento; siempre tienen la actitud adecuada, las palabras oportunas…. son maestr@s del engaño. Casualmente, estas personas sin escrúpulos, que se hacen llamar “almas libres y sin dueñ@s”, que aborrecen las parejas estables y “aburridas a su entender”, no son nada más que personas que en su intimidad han fracasado o no han funcionado en sus relaciones sentimentales y están frustrados, aunque ni ellos mismos son capaces de reconocerlo. Esta es mi modesta opinión al respecto. Me ha encantado el relato, espero seguir leyendo algunos más…. hasta pronto.

  6. Yo creo que los que dejan una relación con tanta prisa, “enamorados” de otr@, acaban pagándolo y generalmente se dan cuenta de que han perdido algo muy importante por una fantasía. Muy buena la canción, refleja muy bien esto de loq ue estamos hablando. Lo de la pasión es otra cosa, es cierto que la pasión se pierde pero se pierde casi siempre, así que no tiene sentido abandonar algo que funciona bien para buscar pasión, porque tarde o temprano también se perderá en la nueva relación.

  7. La historia está muy bien, enhorabuena!!!! Aunque en esta historia es bastante fácil ensañarse con Mar, porque va claramente a lo que vá sin importarle nada más que ella misma y Luis tampoco me parece del todo confiable… Ante esta situación lo mejor que le ha podido pasar a Ana es romper la relación, parece que Luis mucho deja caer que se va a casar pero luego todo se queda en decirlo en voz alta, luego se pira con lo primera que se le pone a tiro.

    Me gustarí aun tipo de historia en la que aparezca una tercera persona pero simplemente que el triángulo surja, como a veces ocurre, creo que a veces también puede ser duro enamorarte de alguien con pareja y que este sea como el perro del hortelano, ni contigo, ni sin tí, ni sin su pareja, ni sin ninguna de las dos.

    Un saludo.

  8. Si se permite que alguien se meta por el medio es mala señal, algo andaba mal en la pareja con anterioridad.

  9. Mar está en su derecho de luchar or lo que quiere, pero, siendo clara y concisa, es una zorra. Lo de ella es capricho por Luis, lo unico qe qiere es engatusarlo a toda costa. Eso si, no digo que no sea licito enamorarse de alguien qe ya tiene pareja, esas cosas pasan (estar con alguien no significa qe de repente seas invisible). Tambien opino qe al conocer a otra persona uno puede tener dudas sobre si realmente ama a la persona con quien está (aunqe soy de las qe piensan qe si se esta con alguien es por algo, y ese amor mueve montañas), o tambien puede darse cuenta de qe su relacion actual está “enranciada”, y que no siguio el camino qe realmente se esperaba en un principio, quien sabe.. pero para eso existe la comunicacion con tu pareja: se arreglan las cosas o se deja ir a esa persona con la qe realmente no estas a gusto antes de ponerte a coqetear y a engañar con otra. Por eso para mi Luis es tan culpable como Mar (o mas culpable, pues es quien engaña a su pareja), por dejarse llevar por la seduccion y poner la pasion omentanea por encima del amor verdadero, si es que lo sentia. Para mi alguien infiel es alguien en quien no puedes confiar en ningun aspecto, ni en el amor, ni en ningun otro aspecto, son personas qe llevan el interes propio por delante, suelen ser egoistas y rara vez se ponen en el lugar del otro.
    Mar, una zorra. Luis, un cabron egoista que acabo recibiendo lo qe merecia

  10. Marta se quería tirar a Luis. Nada más.
    Y eso se demuestra que analizó la relación entre Luis y Ana, para adaptarse a lo que Luis necesitaba.
    Sin embargo… yo no tengo ningún problema en aplastar una relación si me he enamorado de alguno de los dos.

  11. Aporto mi granito de arena para decir que en esta historia es tan culpable Luis como Mar. Mar va a lo que va, está claro, Luis sólo es un capricho pasajero. Pero Luis es un cabrón por dejar escapar una relación simplemente por un rollo de una noche, sabiendo, como bien dices al final, que realmente era feliz con Ana. Aquí el único que sale perdiendo es él, desde luego, porque Mar consiguió lo que quiso y Ana se libró de un novio potencialmente infiel. Y bueno, opino que cuando existe amor de verdad, no te vas con la primera persona que se te pone a tiro.
    En cuanto a algunos comentarios como el de @shiraze, lo siento pero me da asco que seas el tipo de persona que no le importa estropear una relación para conseguir lo que quiere. Me parece que eso es de ser muy mala persona y como han descrito por ahí arriba, de zorras. Creo que si te enamoras de alguien con pareja lo único que puedes hacer es esperar y ver si esa persona siente lo mismo, si no, quizás deberías replantearte que no es para ti, pero no meterte en el medio y arruinar una pareja. Es mi humilde opinión.

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