¿Puede funcionar una relación sin sexo?

La distinguió entre la multitud de la discoteca y su visión le provocó una sensación tibia similar a la que produce el abrazo de un viejo amigo. Ella le devolvió la sonrisa, y entonces él supo que ambos acababan de dar sin darse cuenta el primer paso hacia el territorio virgen del idilio.

Ella, Carolina, era fina y elástica como una ramita de abedul. Con cabellos rubios y ojos grises que apartaba coquetamente cuando él la miraba. Sonreía y pronto también fue consciente de que con su sonrisa había lanzado irremediablemente los dados de su corazón.

Esa noche, él, Eduardo, intentó besarla. Ella apartó la boca y le susurró al oído: “Vas demasiado rápido”.  Luego apoyó la cabeza en su hombro derecho y bailaron una lenta de José José. Ambos se sentían felices como escolares al final de la semana.

Se vieron durante varios días, hasta que él consiguió desarmarla en la oscuridad de una pista de baile para lanzarle un beso de náufrago. Ella lo apretó entre sus brazos con ternura, sintiendo como su corazoncito de desahuciado latía con la misma intensidad con la que también lo hacía el suyo.

Esa misma noche Carolina durmió a su lado, y fue precisamente entre las sábanas color marfil donde Eduardo confesó a Carolina su reciente ruptura con la que hasta poco tiempo antes había sido su novia durante varios años. La sinceridad inquietó a Carolina, que le dijo con zozobra: “Es reciente. Temo que vuelvas con ella si se lo propone”.

“Carolina, ahora necesito cariño para dejar atrás cuanto antes el fantasma de los recuerdos. No tengas miedo, me siento feliz contigo y deseo olvidar y volver a empezar”, respondió él mientras atraía su cuerpo tibio y le dejaba sentir su animal despierto. “No, no… No tendremos sexo hasta que esté segura de que la has olvidado. ¿Qué pasará si ella te pide volver?”, sentenció Carolina.

Y así fue esa noche y también las siguientes en que durmieron juntos. Nada de sexo en ninguna de sus posibles formas, ni siquiera una escueta masturbación de chiquillo de liceo. Ella cerraba sus piernas como si estuviesen soldadas y espetaba una y otra vez que no le dejaría entrar hasta no estar segura de que había dejado atrás el recuerdo de su antigua novia. Eduardo se atoraba entonces los pensamientos entre el calor que le venía desde el estómago y la sensación de ardor que le provocaba sentirla tan lejana, atrapada entre los pliegues de su camisón. “¿Cómo puedo demostrarle que me interesa de forma sincera?”, se preguntaba atormentado.

Las noches se hacían interminables, y cuando ella dormía él se escabullía hasta el baño para masturbarse frenéticamente, como lo hacen los convictos atormentados por el insomnio.

Los abrazos infantiles y la falta de sexo pronto enturbiaron su breve relación y la hicieron espinosa como el tallo de una rosa. Si bien es cierto que ella era dulce con él y que él era atento y complaciente, los largos paseos bajo el sol de primavera solían terminar en discusiones sin ningún motivo. Era evidente que ambos necesitaban devorarse y poner fin a tanta pasión contenida. “Me muero por acostarme contigo, pero ya conoces mis condiciones: no hasta que esté segura de que has olvidado a tu ex”, repetía Carolina con convicción.

Una de esas noches en que durmieron juntos la tortura se hizo tan incandescente que Eduardo no pudo soportar más y se rebeló. Se desnudó y se abrazó a ella, mientras introducía sus manos bajo su camisón hasta alcanzar sus minúsculos pechos y sus pezones, que parecían dos botoncicos. Comenzó así un asedio a su cuerpo que le llevó a insistir con voracidad famélica, al tiempo que los “no, no, no…” de ella se hacían más y más pequeños y lejanos.

La puso sobre él sin despegar su boca de la suya. Lamió los botoncicos de sus pechos, su estómago, sus hombros, a la vez que apartaba con sus dedos las bragas de ella. Estaba mojada como las flores del jardín con el rocío de la mañana, así que no dudó y adentró sin más miramientos su animal, hasta sentir la calidez tibia de sus entrañas y el suave placer que provocan las muchachas ceñidas. Así fue como la poseyó, mientras ella gemía ligeramente y mantenía la mirada ausente, sin inmutarse, sin tocarle, sin buscarle, como un trozo de madera, como dicen que se comportan algunas mujeres orientales, fría, ajena, extraña, foránea.

Eduardo salió a tiempo de llenar su propio vientre con el semen acumulado tras noches de insomnio. Ella sonrió y se marchó a ducharse. No le permitió compartir ducha. Tampoco ese día ni los siguientes accedió a acostarse de nuevo con él. “No, no quiero volver a hacerlo hasta que no esté segura”, repetía. Él se echaba las manos a la cabeza, impotente y desesperado, hastiado de las ausencias de una relación desapasionada.

Días después no escribió el habitual mensaje de buenos días que enviaba cuando no dormían juntos, ni el de media mañana en el que solía preguntar qué tal el trabajo, ni tampoco el de la noche en el que deseaba a Carolina dulces sueños. Ella comprendió y no se molestó en preguntar las razones de su indiferencia. El tiempo pasó y cada uno pasó a ser un recuerdo del fracaso que con los meses fue empequeñeciéndose hasta desaparecer

Así terminó este fugaz romance. Evidentemente la falta de sexo fue la gran causa de ese desenlace…. Esto hace que me pregunte… ¿Se puede comenzar una relación sin sexo? ¿Es posible consolidar un amor sin tocarse, sentirse, penetrarse? ¿Sirve el sexo para conquistar a alguien? ¿Podemos olvidar antiguos amores si nos entregamos al sexo?

18 comentarios to “¿Puede funcionar una relación sin sexo?”

  1. Me hizo recordar una chica con la que sali hace años que queria ser virgen hasta casarnos. No pude resistir aunque la queria mucho. Para mi el sexo es parte del amor, es fundamental en una relación.

  2. Yo pienso que hay que desmitificar el sexo. Es divertido y claro que ayuda a construir una relacion. Sin eso no hay nada, pienso yo

  3. arenita Says:

    q extraño, hace un tiempo habria dicho q si, q si se puede comenzar una relacion sin sexo durante mucho tiempo, pero las cosas cambian, al pasar los años te das cuenta q es algo muy importante en una pareja, no es solo sexo, es intimidad, es confianza, es relajacion, ahi se resuelven problemas, olvidas de lo q te disgusta de esa persona, por q notas q esas cosas en el sexo te gustan mas de lo q creias, en realidad creo q no se puede llevar una relacion a largo plaso sin sexo, al final es como una bomba q se acumula y explota y lo hace de mala forma…

  4. Luciérnaga Says:

    Aquí la opinión de una mujer:

    “Evidentemente la falta de sexo fue la gran causa de ese desenlace…” Pues no, la causa de la ruptura fue que ella no quería establecer el vínculo amoroso que surge en una relación sexual continuada, hasta saber si ese sentimiento tenía posibilidades reales de ser correspondido. Es cierto que algunas mujeres pueden tener relaciones sexuales sin que nazca ese sentimiento, pero en mi opinión normalmente cuando se reincide acaba surgiendo. Simplemente era una mujer precavida que no quería meterse en aguas pantanosas, lo que yo llamo “higiene emocional”.

    ¿Consolidar el amor sin sexo? El sexo complementa al amor, pero creo también en el amor sin sexo ¡cuántas veces habremos amado a alguien sin tocarle! Y las personas con problemas de movilidad ¿no pueden consolidar su relación de pareja porque no pueden tener sexo? No creo que sea así, aunque evidentemente lo ideal es poder disfrutar de ese vínculo.

    El sexo como elemento de seducción siempre ha estado ahí, luego si no se ve apoyado por otros aspectos creo que tiene los días contados. Respondiendo ya a la última pregunta: por supuesto que entregarse al sexo nos ayuda a olvidar. Es lo más divertido, lo más rápido, y en casos difíciles la única salida, establece un punto y aparte desde el cual uno ve que ha soltado lastre y que puede continuar su viaje.

  5. vitoria Says:

    yo solo digo: cuanto daño ha hecho la iglesia en esta sociedad!!!

  6. No imaginas cuánto me alegra ver que de nuevo has publicado…🙂 Aunque te esperaba también en otro lugar…
    Respecto a la historia… ¿De dónde ha salido esta pobre tarada, dicho sea con todo el respeto? La importancia que Carolina le da al sexo es malsana, equivocada. El sexo es una manifestación humana, un placer, una fiesta. Privar de él a una persona, a conciencia, como un castigo, es patético. El sexo no es un arma. No debería serlo al menos. Además, ¿quién es ella para exigir qué? Exigir, y menos sin dar, nunca es el camino. Independientemente de que es una pobre insegura, ¿cuándo cree que va a estar absolutamente segura de que él habrá olvidado completamente a su ex? Y en caso de que así fuera, ¿qué le garantiza eso? NADA.
    El sexo es entrega y pasión. Una -ni uno- no puede guardarse el sexo como una baza segura, un caramelito para poder darle al otro cuando lo considere oportuno… Insisto: ¿quién es ella para juzgar y administrar qué? ¿Y por qué? ¿Con qué intención?
    Pretender comprar “el cariño”, o “la seguridad” en una relación, a través del sexo, es una imbecilidad. Un fracaso seguro. Y no tiene nada que ver con “hacerse valer”… Más bien todo lo contrario. Uno vale lo que es sin necesidad de que nadie le diga lo que vale. Y a menudo, lo que uno es, es lo que da… Y ella, en este caso, dio bien poquito.
    El sexo es mucho más hermoso que todo ese rollo de chantajes psicológicos, y caramelitos envenenados… A Carolina le diría: Espabila, “princesita” de tres al cuarto, que así no vas a disfrutar nunca. Parece que tienes vocación de perro del hortelano. Ya sabes…, el que ni come ni deja comer.
    Ah! Y aunque no sé si tiene mucho que ver con el relato de hoy, quiero decir que estoy completamente de acuerdo con el comentario de Vitoria. Completamente!!!
    Sexoabrazo, querido.

  7. Luciérnaga Says:

    Querida Beadealejandría, con tu permiso quería comentar estas palabras tuyas: “Insisto: ¿quién es ella para juzgar y administrar qué? ¿Y por qué? ¿Con qué intención?”

    Yo creo que cualquier mujer tiene todo el derecho del mundo a juzgar si una relación le merece la pena o no, y por supuesto de “administrar” su sexualidad como o con quien quiera, por la razón que sea y con la intención que le de la gana.

    Bajo mi punto de vista el sexo no es solo una “manifestación humana, un placer, una fiesta”, también establece un vínculo de manera muy profunda entre dos personas, y si practicar sexo con una persona te puede llevar a sufrir después un revés emocional y no te apetece, ¿quién es nadie para acusarla de ser “una pobre tarada”, “estar equivocada”, “ser insegura”? Él también tiene derecho a ejercer su libertad y mandarla a paseo si ese tipo de relación no le satisface o no puede esperar a sentir algo más importante.

    Ella no le está obligando a nada a él, simplemente está ejerciendo su libertad sexual hasta nueva orden. ¡Aunque supongo que para algunas mentalidades el privar de sexo a un hombre sea digno de organizar un Juicio de Nüremberg! No se le vaya a caer la colilla de no usarla jajajjaa. El pobrecito no puede aguantar sin sexo, pero ella sí debe aguantar sin amor, a ver qué pasa, y mientras tanto ella dándolo todo, exponiéndose a colarse perdidamente por un Sr. Quizás.

    Si su intención era “comprar la seguridad de una relación con sexo” evidentemente estamos ante una persona inmadura, pero yo creo que se trata más de una cuestión de protegerse emocionalmente.

    • vitoria Says:

      pues yo creo que sí que le está obligando a él a estar en el dique seco, porque le COACCIONA. no es lo mismo decir “no estoy preparada por tal cosa o por la otra, por favor, espérame, dame un tiempo” (aún que no lo comparto, podría entenderlo, que hay gente que le da una importancia al placer carnal digna de estudio.. que es pasarlo bien, no es violar a nadie ni jugarte la vida, coñe) que decir “te espereas hasta que esté segura de que realmente te olvidaste de la otra”. la niñata esta sino está segura del amor de él hacia ella, directamente que lo deje ir libre, porque lo tiene atado por los cojones.
      el sexo en una pareja QUE SE QUIERE (y se supone que una pareja se tiene que querer, si no AIRE) es tan importante como dormir abrazados, como ver una peli en el sofá acurrucaditos y bien juntitos, como dar un beso de buenos días con todo el cariño del mundo, como hacerle un chocolate caliente a tu pareja cuando le duele la garganta, como susurrarle un “te quiero” en un día cualquiera en un banco de un parque cualquiera, como pelearse con el/ella por no haber io a tirar la basura, como irlo/a buscar en coche a la puerta del curro, como TANTAS COSAS en la vida de una pareja que me da pena que se le dé una importancia propia de un asesinato a algo tan divertido y agradable (entre otros muchos adjetivos positivos que se le pueden aplicar).
      no por follar menos se es más santa. para mí esta chavala es como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. desde luego no digo que se vaya follando por ahi al primero que te encuentras y cuantos más mejor. NO. sexo con cabeza siempre, y si es con amor, mejor que mejor. y nunca hacerlo “por obligación moral”, pero no cerrarse en bandda y castigar a tu pareja por problemas tuyos contigo misma de no confiar en quien más confianza se debe tener en este mundo.

      perdón por la retahíla, hoy tengo el día encendido😄

      • No te disculpes…🙂 A mi me ha gustado tu retahíla… Y brindo por tu día encendido!!! Vivan los días encendidos!!!!
        En ocasiones has estado hasta graciosa…, coñe! Jajaja!!!
        Un beso🙂

    • Hola, Luciérnaga:
      Como le decía a Vitoria, discrepar está bien. Y cualquier opinión -la tuya, la mía, la suya- es respetable, siempre que no se falte al respeto.
      Si te parece que le falté al respeto a Carolina, entonces me disculpo por ello. Y por supuesto que cualquier mujer tiene derecho a administrar su sexualidad con quien y como mejor quiera, ¡faltaría menos! Por lo demás, mi opinión sigue siendo la misma…
      No son adolescentes inciertos… Es una pareja de adultos intentando establecer una relación. Yo entendí que la postura de Carolina era un abuso. Una forma de control a través del sexo. Y eso no lo comprendo. Me parece denigrante. Y tiene el tufillo de otra época en la que, arrinconadas contra las cuerdas, a las mujeres no les quedaba otro remedio que acudir a según que “artes” para conseguir las cosas… Pero gracias al cielo, y a una lucha férrea y valiente por parte de muchas mujeres, creo que ya no son necesarias según que actitudes, que en serio pienso que nos denigran como personas.
      Pero sí no es un abuso y lo hace porque de verdad necesita “estar segura” de que él no volverá jamás con su ex novia, ni… -de paso- encontrará nunca a otra persona que pueda cruzarse en su camino, es que Carolina, bajo mi humilde opinión, verdaderamente tiene un grave problema con ella misma. Quizá necesita ayuda profesional. Que no es nada insultante. Yo sin ir más lejos he hecho uso de la psicología profesional. En varias ocasiones a lo largo de mi vida.
      Y conste que aunque yo no organizaría nunca ningún juicio nunca contra nadie… Es cierto que me escandaliza su actitud, pero no por él… Jajaja!!! Allá se las apañe él, que ya es mayorcito, y como tú bien dices también puede ejercer su libertad de dejarla… No. No me preocupa que él no tenga sexo. Como mujer, me avergüenza la actitud de una mujer que tenga que recurrir al sexo (en este caso a negarlo) para conseguir lo que sea que se proponga.
      Creo que en el fondo, no son tan distintas nuestras opiniones. Son matices.
      Y como le decía a Vitoria, discrepar siempre está bien, porque -si lo hacemos con respeto- nos enriquece.🙂
      Saludito cordial🙂

  8. vitoria Says:

    no mes estoy riendo yo poco con lo del tufillo…. XDDDDDDD

  9. Luciérnaga Says:

    Hola chicas, gracias por contestar. Resumiendo: vosotras pensais que ella utiliza la falta sexo para presionarle, y yo pienso que ella prescinde del sexo como protección emocional. Creo que, a no ser que el escritor nos pueda dar más información, tampoco es fácil por el texto averiguar de qué se trata, y yo por mi parte acepto que podría ser cualquiera de las dos, aunque me inclino a pensar que no es tan inmadura como para hacer todo eso que explicas que hacían antes las mujeres, está tan pasado de moda que no creo que ninguna mujer en la actualidad pueda pensar en ese tipo de “artimañanas”, además mientras antes quizá sí podían conseguir algo con la promesa del sexo, todas sabemos que hoy en día ni de coña.

    A ver si en el próximo relato podemos tener un debate tan caliente jajaja Saludos!!!

  10. Yo verdaderamente creo que ella rechazó el sexo como una medida de higiene sentimental. Sí, como una profilaxis emocional que pretendía evitar que sus sentimientos fuesen más allá. De todas formas no se puede negar que se trataba de una muchacha inmadura, acostumbrada a ser centro de atención y, al mismo tiempo, axfisiada por ciertos complejos que la hacían adoptar posiciones ultra defensivas ante cualquier amago de crítica.
    En todo caso Carolina daba al sexo una relevancia desmedida y no sabía desligarlo de sus sentimientos.

  11. Es un excelente Post. Genial, me encantó.
    Yo creo que el sexo, el romanticismo, la frialdad o cualquier otra conducta que se te pueda ocurrir son parte de una personalidad; una personalidad de la relación, que se construye de dos (o más) individuos con sus distintos modos de ser. Todo es posible, conocerse teniendo sexo, amarse sin tenerlo, no sé, las relaciones son diversas. Creo.

    felicidades, nuevamente.
    Magdalena.

  12. chico, desde que escribes tan pocas veces, me falta algo, y de esta vez la espera es tan larga que desespera, vuelve pronto con tus historias por favor! un abrazo

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